República Dominicana, la mayor economía del Caribe, ha mantenido un crecimiento constante durante los últimos cinco años, acompañado de mayores necesidades energéticas. Por su condición insular, las energías renovables, especialmente la solar fotovoltaica y la eólica, se han consolidado como fuentes confiables, competitivas y de rápida puesta en marcha frente a alternativas fósiles que requieren esquemas más complejos de habilitación, operación y mantenimiento.
Sin embargo, la incorporación de estas fuentes variables plantea nuevos desafíos para garantizar la estabilidad y continuidad del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI). Como respuesta, el país ha avanzado en la implementación de Sistemas de Almacenamiento de Energía con Baterías (BESS), con el objetivo de asegurar que la transición energética se traduzca en progreso y efectividad. Estos sistemas pueden prestar servicios esenciales, como la regulación primaria y secundaria de frecuencia. Junto con tecnologías de formación de red —Grid Forming— y un marco regulatorio claro para los distintos agentes, los BESS contribuyen a fortalecer la continuidad operativa y la calidad del suministro eléctrico. La experiencia dominicana constituye así un referente con potencial de aplicación en otros mercados de América Latina y el Caribe.