La aceleración de la transición energética plantea un desafío central para los sistemas eléctricos de América Latina y el Caribe: garantizar un suministro seguro, continuo y asequible ante la creciente incorporación de energías renovables variables, el aumento de la demanda y los compromisos climáticos.
En este escenario, la energía nuclear ha recuperado protagonismo como una fuente de generación firme, de bajas emisiones y capaz de complementar tecnologías como la solar y la eólica. América Latina y el Caribe cuenta con una trayectoria consolidada a través de Argentina, Brasil y México, países que han desarrollado capacidades tecnológicas, regulatorias e industriales durante décadas. Al mismo tiempo, otras economías de la región comienzan a evaluar su potencial, especialmente a partir de los avances en reactores modulares pequeños (SMR), que podrían reducir costos, plazos de implementación y requerimientos de infraestructura.
OLACDE ha impulsado una agenda regional de cooperación mediante la creación de un Grupo de Trabajo especializado, orientado al intercambio de experiencias, el fortalecimiento de capacidades y el diálogo con organismos internacionales como el OIEA. El panel analizará el papel de la energía nuclear en las estrategias regionales de seguridad energética y descarbonización, así como los desafíos relacionados con financiamiento, aceptación social, regulación, innovación tecnológica y formación de capacidades institucionales.