América Latina y el Caribe enfrenta importantes desafíos para avanzar hacia sistemas eléctricos más eficientes, sostenibles, resilientes e inclusivos. En este contexto, la reducción de las pérdidas de electricidad constituye una prioridad estratégica para fortalecer el desempeño técnico y financiero del sector y mejorar la calidad del servicio.
Las pérdidas técnicas, asociadas con infraestructuras obsoletas, sobrecargas, falta de mantenimiento o diseños ineficientes, y las pérdidas no técnicas, vinculadas con fraude, conexiones ilegales, errores de medición y debilidades institucionales, afectan la eficiencia de los sistemas, elevan los costes para los usuarios y limitan la capacidad de inversión de las empresas distribuidoras. Además, dificultan la modernización de las redes y la integración de nuevas tecnologías, recursos energéticos distribuidos y soluciones de movilidad eléctrica.
Su reducción requiere estrategias integrales que combinen digitalización, medición inteligente, modernización de infraestructura, fortalecimiento de la gestión comercial, marcos regulatorios adecuados y acciones adaptadas a territorios con alta vulnerabilidad social. Sin embargo, persisten brechas de financiamiento, capacidades técnicas, regulación y coordinación institucional. El panel promoverá un diálogo regional para compartir experiencias, buenas prácticas, enfoques regulatorios y herramientas técnicas que permitan abordar las pérdidas como un desafío estructural y, al mismo tiempo, como una oportunidad para fortalecer la gobernanza, la sostenibilidad financiera y la transición energética de la región.