América Latina cuenta con uno de los sectores eléctricos más limpios del mundo, con más del 60% de su energía generada a partir de fuentes renovables, principalmente hidroeléctricas. La región posee un enorme potencial para seguir expandiendo la energía solar, eólica y geotérmica. Sin embargo, aprovechar plenamente estos recursos depende de identificar rutas para acelerar el acceso a capital destinado a energías limpias, modernizar y ampliar las redes e infraestructura, fortalecer la confiabilidad del sistema y profundizar la integración energética regional en su conjunto.
Actualmente, la región enfrenta importantes ineficiencias y desafíos en la integración de energías renovables: las pérdidas en las redes eléctricas promedian un 16%, casi tres veces más que el promedio de 6% en los países de la OCDE. Modernizar la infraestructura de transmisión y distribución es esencial para viabilizar una transición energética efectiva y aprovechar todo el potencial renovable de la región. Esto requiere un esfuerzo coordinado para actualizar las redes de modo que puedan manejar insumos variables, garantizar la confiabilidad del sistema y responder al creciente aumento de la demanda derivado de la electrificación de sectores como transporte y calefacción.
Se estima que se necesitan 240 mil millones de dólares anuales de inversión hasta 2030 para alcanzar estas metas. Acelerar este flujo de capital exige mecanismos financieros específicos y una colaboración público-privada que permita movilizar los recursos necesarios. Al mismo tiempo, los marcos regulatorios deben ofrecer estabilidad y señales claras a la inversión privada, garantizando retornos y reduciendo riesgos. La tecnología también es clave para lograr eficiencia y resiliencia: sistemas avanzados de gestión de redes, medidores inteligentes y cadenas de suministro robustas pueden reducir pérdidas, optimizar operaciones y apoyar la transformación sostenible de los sistemas energéticos de la región.
En definitiva, fortalecer la colaboración regional y el diálogo multiactor entre los sectores público y privado es fundamental para que América Latina aproveche la oportunidad de convertirse en una potencia de energía limpia, consolidando al mismo tiempo al sector energético como un nuevo motor de desarrollo económico y social sostenible.
En este contexto, el Foro Económico Mundial ha estado convocando un grupo de trabajo público-privado compuesto por más de 50 expertos regionales e internacionales en energía y finanzas, con el fin de identificar desafíos y proponer soluciones para desbloquear inversiones y fomentar alianzas regionales que impulsen la transformación de los sistemas eléctricos en América Latina. Este evento presencial marcará el lanzamiento de un informe que recoge los hallazgos del grupo de trabajo y será una oportunidad para presentarlos a los participantes de la Semana de la Energía X de OLADE.